16 de junio de 2015

Fundamentalismos y modernidades (Con rabia, pero con algo de cabeza).


Puritanismo y estupidez de "niños" (Con rabia, pero con algo de cabeza).


Más allá del Bien y del Mal (Con rabia, pero con algo de cabeza).


Sobre el idealismo (Con rabia, pero con algo de cabeza).


Tiempos (Con rabia, pero con algo de cabeza).


14 de junio de 2015

Libros de Cabercera, por Samuel Benito de la Fuente, I.

Libros de Cabecera:

1. Natsume Soseki y Kokoro:

Pues eso, hoy vengo a crear otro apartado para recomendar libros que he ido leyendo. Voy a ir poniendo cada vez un libro que haya leído. O eso intentaré; es mi pequeña promesa.

Voy a empezar con una novela que acabo de terminar: Kokoro, de Natsume Soseki.


Sobre el autor:

Brevemente, autor japonés del s. XIX, nació y vivió justo en los compases de la llamada "Era Meji", "Revolución Meiji" o "Restauración Meiji", la época de la industrialización, occidentalización y el nacimiento del liberalismo burgués que conocemos en un mundo como el japonés tras una larga edad medieval. Junto a Ogai Mori y otros, fue uno de los escritores "occidentalizantes" o "occidentalizadores" que permitieron evolucionar a la novela japonesas dentro de unos cánones más occidentales. Esta novela lo demuestra. En su caso, estudió Lengua Inglesa y estuvo influenciado por el mundo anglosajón, pero personalmente esta novela me ha recordado mucho a Werther de Goethe. Esta novela fue la que lo convirtió en un autor conocido y su novela fue en su país lo que hoy llamamos un "best-seller", como le pasó a Goethe y Werter; de ahí, mi comparación. Otra de sus más famosas novelas fue "Soy un Gato", que tengo en casa y tengo que echarla, pues, un ojo, junto a "La bailarina" de Ogai Mori. Estos autores, así como en Occidente la novela decimonónica, son la gran base de la cultura literaria en materia, al menos, de la novela.

Sobre la obra:

Una típica novela decimonónica. Es más, a cualquiera que haya leído una novela realista con tintes romántico como de Balzac, o con una combinación realista entre Werther y las primeras novelas posteriores del romanticismo, comprenderá lo que digo. En Occidente, la novela decimonónica es "realista" o "romántica", pero en algunos casos eso no es cierto; es más, en algunos casos, el realismo combina el romanticismo anterior, sobre todo, es curioso, no sólo al inicio de éste, que también, sino al final de sus tiempos, y de ahí además nacerán otros movimientos. -Un ejemplo es en el neoromanticismo francés del parnasianismo, por ejemplo, o incluso el simbolismo. Luego, del deseo de superar todo eso, nacerán las primeras "prevanguardias" ligadas al impresionismo-. Aunque es más complejo, en su tiempo, a este arte lo llamaban figurativo, aunque la vanguardia en muchos casos tampoco dejó de ser figurativa en la literatura al menos, y se la suele llamar así sin más, decimonónica, frente a la modernidad, término que no me convence, porque proviene del mundo anglosajón estadounidense... El caso es que la novela la podríamos encuadrar en esa mixtura de realismo con tonos románticos, quizás ¿el simbolismo?, pero en Japón, lo cual allí era una novedad; para nosotros, estaba más que pasado. Visto así, está claro que la novela no debería aportar nada nuevo; pero, no, su lectura os gustará (no sólo lo ameno del más sencillo realismo y el romanticismo lleno de sentimientos, que no pasiones... -ya digo que es japonesa-) por dos razones: el estilo peculiar japonés a pesar de su influencia occidentalizada, pero también porque sirve para aprender un poco del mundo japonés.

El senshei como la novela es muy sosegada, de interiorización, y a veces, esto tengo que decirlo, demasiada reflexión de "baja altura", que creo que está relacionada con el mundo japonés, y eso a veces no es tan malo (pero hay momento en que éstas son banales, o que no llegan a nada); aunque, claro está, muchas de sus reflexiones son interesantes; pero, lo he notado, a veces se te podrían hacer cansadas. -Pero si eres un lector bueno, deberías comprender dónde te metes y no te ha de importar; el mejor lector es que el que puede hacer eso... Cada libro tiene su forma de leerse, como también fue escrito a su manera; es decir, hay que adaptarse un poco, como el escritor debe sumergirnos nuestras cabezas en su mundo-. Es buena, y a pesar de que no sé mucho de literatura japonesa como quisiera, es un clásico merecido. Está bien dentro de su territorio. Eso sí, no pidáis el nivel, menos el estilo porque lo bueno es eso, que sea diferente, al de Occidente; no os queráis esperar a Dostoivski. Es una novela normalita del mundo decimonónico. Punto. No más. Pero no quita para que sea bastante buena, y haya momentos que dejan a uno pensando.

Ahora, sobre el argumento. La historia básicamente se divide en dos voces: la del "alumno"  y su "senshei" (que no es ningún maestro en sentido estricto, sino que tendría un sentido como el que tenían los antiguos maestros griegos, más bien espiritual, resto del mundo premeijii). Aunque hay tres partes oficiales: dos del protagonista, la primera en que conoce al Senshei, y una segunda más centrada en su relación con su familia y entremezclada con su "maestro"; y la tercera, la cara de éste, donde nos cuenta su juventud y su sino (en todo su sentido romántico, pero al estilo sereno japonés, con suicidio ritual incluido). En las dos primeras vamos interiorizando en ambos personajes, conociéndolos, pero centrándonos en el protagonista; en cambio, la tercera ya nos somete a las interioridades del maestro que nos explican del todo su forma de ser con el mundo y sobre todo para con su pequeño "alumno" espiritual y por qué es como es con él. Ambos son muy similares, salvo que el primero es un chico en plena juventud y espera descubrir las enseñanzas, no tanto como el propio senshei dice..., y es verdad, y el segundo encerrado en una misantropia un tanto misteriosa y hasta sin sentido. Después de descubrir ese porqué, todo deja paso, pero con esa sencillez y absurdo de la cotidianidad. No hay dramas enormes, salvo en la interiorización de los personajes, donde la hay y a raudales... Alguien me dijo que algunos escritos se me parecen a esa forma de ser... Quizás. Leyendo esto, creo que sí y que no. Creo que prefiero a Baroja, al fin y al cabo. Eso sí, me ha gustado mucho el estilo y la cultura japonesa. Me anima a conocer más de ella... Espero descubrirla y dejarla también por aquí...